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9 de octubre de 2009

La sangre maldita de la realeza europea no era más que hemofilia


Fue conocida como la enfermedad real o sangre maldita. Un mal que tuvo su origen en la reina Victoria de Inglaterra (1819-1901), tatarabuela del rey Juan Carlos I, y que se expandió por toda la realeza europea a lo largo de más de siglo y medio. Esta misteriosa enfermedad incluso pudo ser determinante en el devenir de la historia. ¿Qué hubiera pasado si el zar Nicolás II de Rusia tuviese un heredero sano, el príncipe Alexei, en lugar de encomendarse a los consejos de un personaje siniestro como Rasputín, al que se había encomendado para encontrar una explicación y una solución al indescriptible mal que aquejaba a su vástago? El dato objetivo es que la caída del reinado de los Romanov está relacionada con la influencia nefasta de Rasputín, al que acudieron los zares después de un largo peregrinaje por médicos y tratamientos.



Los nuevos avances permitieron adivinar que el príncipe Alexei, al igual que los príncipes de España Alfonso, el heredero, y Gonzalo de Borbón estaba aquejado de una hemofilia vinculada con el cromosoma X, aunque hasta ahora no se conocía la naturaleza exacta de la enfermedad. Un equipo de científicos rusos y estadounidenses acaba de dar la respuesta después de analizar pruebas de ADN de los restos óseos de la familia Romanov de Rusia.

El estudio, que recoge hoy la revista Science , ha encontrado el culpable en una mutación del cromosoma X que consiste en una forma severa de Hemofilia B, la enfermedad que probablemente dio lugar a la sangre maldita y que se caracteriza por un trastorno en la coagulación de la sangre de tipo hereditario.

Línea materna

Este trastorno se transmite por línea materna, pero afecta solo a los varones. Y la mutación de novo empezó con la reina Victoria de Inglaterra, bisabuela del príncipe Alexei y transmisora de la enfermedad a distintos miembros de las familias reales españolas, alemanas y rusas.

La enfermedad afectó a dos de los tíos del rey Juan Carlos: Gonzalo y Alfonso de Borbón. Este último era el heredero, pero en su caso el mal no tuvo ninguna influencia en la historia. Renunció al trono, por amor, en 1933.

(tomado de: lavozdegalicia.es)

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