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15 de noviembre de 2009

SPDY: ¿Puede Google duplicar la velocidad de la Web?

SPDY
Ingenieros de Google dejaron estos días entrever su trabajo en SPDY, unas ingeniosas modificaciones para conseguir que la velocidad de transmisión de las páginas web sea más rápida. Esta transmisión se realiza tradicionalmente a través de un protocolo llamado HTTP (Protocolo de Transferencia de Hipertexto) que ya tiene más de una década y que sólo ha sufrido pequeñas modificaciones en todo este tiempo. HTTP práctico, pero poco eficiente en muchas ocasiones, y no le vendría mal una puesta al día.

La idea de Google es mejorar la velocidad reduciendo la latencia, que es como se conoce técnicamente a los pequeños retardos que se producen entre que el navegador web del usuario “pide” la página y los objetos que la componen (textos, imágenes, etc.) se reciben. Esos retardos de unos pocos milisegundos o centésimas se acumulan retardando los envíos a veces varios segundos. En las pruebas realizadas con las 300 páginas más populares de Internet, la velocidad del nuevo protocolo experimental SPDY (pronunciado “speedy”) fue entre un 50 y 60% mayor que la actual, y podría alcanzarse casi el doble. Entre las diversas técnicas que utiliza SPDY están el envío de múltiples paquetes de datos a la vez de forma optimizada, la priorización y técnicas de compresión más completas que las actuales.

No es que Google quiera reemplazar el HTTP actual por SPDY, sino que sería simplemente una mejora a añadir al HTTP actual, igual que en su momento se añadieron funciones para mejorar su rendimiento mediante compresión de datos, mejor control de las sesiones y otras. Cuando se hacen este tipo de cambios además suele procurarse que se garantice que todo funcionará para los usuarios que todavía utilicen versiones antiguas de sus navegadores web o los servidores en los que alojan sus páginas.

De momento SPDY puede probarse en versión experimental en una versión especial de Google Chrome, el navegador de Google. De considerarse satisfactorio, el camino hasta su estandarización sería lento, debido a la burocracia que requiere las organizaciones que trabajan en las “tripas” de Internet. Pero en ocasiones sucede que cuando una de estas nuevas funcionalidades es realmente potente y rompedora, algunas empresas deciden implementarla por su cuenta y riesgo, como factor diferenciador de la competencia. Google ha ido arañando con Google Chrome una buena parte de cuota de mercado a navegadores como Internet Explorer y Firefox, y no sería raro que todos quisieran utilizar esta función para no quedarse atrás. Además, podría optimizar ambos extremos de la comunicación: tanto el navegador web que solicita las páginas como los servicios más populares utilizados por la gente (su buscador, Gmail, Google Reader, Google Maps, etcétera). Si los demás siguen este camino del mismo modo, el resultado sería una estandarización de facto a la espera de que fuera oficial más adelante.

(tomado de: lainformacion.com)

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